A veces nos encontramos con un cielo extraordinario en el que nos pensamos que vamos a tener una noche estupenda, pero cuando hacemos la primera luz de la noche… ¡ Vaya chasco ! Nos encontramos con turbulencias en la atmósfera, neblina inobservada a ojo descubierto y otros factores que ‘dañan’ la observación.

Dos de los factores que tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar las observaciones son: el SEEING y la TRANSPARENCIA. Ambos miden la calidad del cielo y de ellos depende la calidad de la imagen, aunque también depende de los oculares, pero eso es otro tema que trataremos más adelante.

SEEING, lo definimos como el grado de distorsión que presenta el objeto que estamos viendo. Está provocado por las turbulencias atmosféricas. Esta medida también afecta al poder de resolución de un telescopio. Su medición real se hace con números romanos , pero hoy en día usamos números normales. Su escala es la siguiente:

V) seeing perfecto, imágenes sin ningún tipo de temblequeo.

IV) ligeras ondulaciones de las imágenes, con momentos de calma.

III) seeing moderado, caracterizado por perceptibles temblores de las imágenes.

II) seeing pobre, con constantes y molestas ondulaciones de las imágenes.

I) seeing pésimo, con serias dificultades para discernir las imágenes.

Existe otra escala ideada por William H. Pickering, que va de 1 a 10, siendo 1 lo más bajo de calidad y un 10 la calidad más alta, pero este patrón ya no se suele utilizar, al tratarse de una medida realizada por un único telescopio, un refractor acromático de 125mm.

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TRANSPARENCIA, lo definimos como el grado de clara definición del objeto que estamos viendo, siendo 0 una nota malísima y un 10 de calidad excelente. Solemos confundirla con el seeing, pero son dos cosas distintas. Mientras el seeing mide la distorsión, la transparencia mide la claridad de la imagen.

Con estos dos factores en cuenta, sabremos con qué aumentos se podrá trabajar esa noche y qué objetos podremos observar. Quizás sea una noche idónea para la observación de galaxias, o no, la calidad de esa noche sólo deja objetos como nebulosas extensas y cúmulos abiertos. Las estrellas dobles y múltiples también son objetos muy bonitos de observar, pero también depende de la calidad del cielo.

Artículo realizado por Victoriano Canales Cerdá

 

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