Hace aproximadamente 65 millones de años un objeto de unos 10 kilómetros de diámetro impactó directamente contra La Tierra colapsando por completo el planeta. A causa de la velocidad, que sería de varios kilómetros por segundo y de su tamaño, el impacto resquebrajó la corteza terrestre y levantó un manto de escombros que a su vez taparon la luz del Sol interrumpiendo el proceso de fotosíntesis de las plantas. No es la única consecuencia que tuvo tal impacto, los materiales incandescentes que cayeron a la superficie de la tierra tras el impacto, provocaron una gran cantidad de incendios forestales, además los polos magnéticos se invirtieron y la actividad volcánica se reactivó. Al desaparecer gran cantidad de especies vegetales y alterarse la atmósfera y el clima, más del 70 por ciento de las especies del planeta desaparecieron, como por ejemplo los dinosaurios.

Como no podía ser de otra manera un cambio tan radical, quedó plasmado en los estratos de la superficie de La Tierra con una delgada línea de unos pocos centímetros llamado límite K o K-T, que debe su nombre al cambio del periodo Cretácico con el Terciario. Este estrato se ha perdido en muchos lugares a causa de los continuos cambios que ha experimentado La Tierra desde entonces, los   movimientos tectónicos y la propia erosión nos han dejado unos pocos lugares en los que encontrar dicho límite. Dos de los lugares que se pueden visitar están muy próximos a nosotros y no hemos querido desaprovechar la ocasión de visitarlos y estudiarlos. En la localidad alicantina de Agost y en la murciana de Caravaca de la Cruz se encuentran restos de dicho límite.

Estas dos capas tiene en común una delgada línea de unos milímetros de espesor con un alto contenido en Iridio, casi 100 veces por encima de lo normal,  material muy escaso en la Tierra pero abundante en asteroides y meteoritos, lo que indica que esta primera capa está compuesta, en parte, por restos del propio meteorito que se vaporizó al impactar, además también se han detectado microtectitas que solo son posibles a causa de explosiones en las que se libera una gran cantidad de energía como en las explosiones nucleares. Por encima de dicha capa encontramos otra compuesta principalmente por arcilla oscura que se debe a los materiales mas finos procedentes de la corteza terrestre y que quedaron en suspensión durante años en la atmósfera bloqueando como ya hemos dicho, la luz del sol. Además el color oscuro se debe a los continuos incendios y erupciones volcánicas que se sucedieron.

La famosa teoría de la extinción de los dinosaurios se postuló en parte en el límite K-T de Caravaca, pues fue aquí donde el equipo Álvarez, compuesto por Luis Álvarez, premio nobel de física y científico pionero en el estudio nuclear y  de física de partículas, y su hijo Walter Álvarez, geólogo, llegaron a la conclusión a raíz de una serie de casualidades  de que los dinosaurios y gran parte de las especies que hoy conocemos a través de los fósiles se extinguieron a causa de un impacto meteórico.

La visita a cualquiera de estos dos lugares es atractiva, pues se encuentran en entornos que están plagados por todo tipo de fósiles marinos, ya que en ambos casos formaban parte del medio marino hace más de 65 millones de años. El Limite K de Caravaca, también conocido como Capa Negra, se encuentra en el barranco del Gredero, un entorno que ha sido declarado por la Unesco de  interés geológico. El Limite K-T de Agost, es más fácil de visitar y encontrar, pues se encuentra en la misma carretera que une dicha población con Castalla a la altura del kilómetro 9, también emplazado cerca de un barranco muy interesante a nivel geológico.