Un colimador chesire (de aquí en adelante simplemente chesire) es un accesorio eficaz y barato que, si bien no es imprescindible para colimar, ayuda mucho en esta tarea.

Comercializados bajo distintas marcas, su precio puede oscilar entre los 25 y los 50 €. Un chesire consta de tres partes: una cruceta, una pantalla oblicua (que debe iluminarse con una fuente de luz difusa) y un orificio (situado en el extremo opuesto a la cruceta) por donde miramos. Tienen un barrilete de 1.25″ y se usan como si un ocular se tratase.

Preferentemente se usan de día. La colimación con el chesire puede asustar en un principio, pero es asombrosamente fácil.

FIGURA 1

Figura 1. Chesire típico.

Lo que sigue corresponde a la colimación de un telescopio modelo Lightbridge de Meade, aunque es válido para cualquier otro telescopio reflector newtoniano.

Mirando a través del chesire.

Se inserta el chesire en el tubo portaocular del enfocador y orientamos la pantalla oblicua hacia una fuente de luz difusa (o la iluminamos con una linterna). Aunque el chesire se puede usar en cualquier posición del enfocador, es recomendable hacerlo en aquella en la que hagan foco los oculares que utilizas. Para el Lightbridge yo saco el tubo portaocular en toda su extensión.

FIGURA 2

Figura 2. Chesire introducido en el enfocador del telescopio

A continuación miramos por el agujero del chesire y… ¿qué es lo que vemos?. La siguiente imagen muestra un dibujo esquemático de qué es lo que veríamos a través del colimador:

FIGURA 3

Figura 3. Dibujo esquemático de lo que se observa a través del colimador chesire (en un telescopio sin colimar)

Colimando.

Para colimar con un chesire sólo hay que tener en cuenta tres cosas del esquema de la figura anterior: el orificio del colimador, el anillo de papel situado en el centro geométrico del primario y la cruceta. La colimación con el chesire se realiza en dos pasos:

1. ajuste del espejo secundario.

2. ajuste del espejo primario.

Ajuste del secundario:

Para ajustar el espejo secundario (que debe estar correctamente centrado) debemos conseguir que el anillo del espejo primario quede centrado en la cruceta del chesire. Para ello actuaremos sobre los tres tornillos de colimación que tienen los espejos secundarios (señalados como 1, 2 y 3 en la imagen siguiente). Es mejor apretar los tornillos que aflojarlos y si alguno de ellos no lo podemos seguir apretando, aflojaremos los otros dos y continuaremos apretando el tornillo sobre el que estábamos actuando. No tocaremos el tornillo central salvo que haya que centrar el espejo secundario.

FIGURA 4

Figura 4. Soporte y araña del espejo secundario; al fondo se aprecia el espejo primario y su anillo central

Para hacer este ajuste, es mejor colocar el tubo del telescopio tumbado o ligeramente inclinado. Con ello evitaremos que, si aflojamos en exceso los tornillos del espejo secundario, éste pueda caerse y golpear al espejo primario (o que se nos caiga el destornillador/llave Allen que estamos usando y golpee al primario). Una recomendación más: la cruceta del chesire se ve desenfocada y cuesta saber cuándo está el anillo centrado en la cruceta. Por ello, es recomendable iluminar bien la pantalla oblicua del chesire para que la luz pueda reflejarse en la cruceta, así ésta resalta más y se puede apreciar mejor si el anillo del primario está correctamente centrado en la cruceta (la linterna de un Smartphone puede ir muy bien).

Ajuste del primario.

Para ajustar el espejo primario debemos conseguir que el reflejo del agujero del chesire (por donde estamos mirando) quede en el centro del anillo del espejo primario. Para ello, aflojaremos los tornillos de freno del espejo primario y actuaremos sobre los tornillos de colimación. Iremos moviendo poco a poco los tornillos (aflojando – apretando) hasta que consigamos centrar el reflejo del agujero del chesire en el anillo. Puede parecer tedioso, pero se consigue en muy poco tiempo. Una vez conseguido nuestro objetivo, procedemos a apretar los tornillos de freno: apretamos un poco uno, después el otro, después el tercero y así sucesivamente hasta que estén todos apretados.

FIGURA 5

Figura 5. Sistema de colimación del espejo primario; se aprecia el ventilador que permite aclimatar el espejo.

Los topes blancos (montados a posteriori) evitan que el telescopio apoye en el suelo sobre los tornillos. El aspecto puede variar en otros telescopios. Las tareas de ajuste del espejo primario las hago mejor con el tubo boca arriba. Conforme voy actuando sobre un tornillo, me levanto y miro por el chesire. Ciertamente, es mejor contar con ayuda: una persona mueve los tornillos y otro mira por el chesire. Una persona sola lo puede hacer, pero tanto agacharse y levantarse cansa y puedes acabar con dolor de piernas. Hay gente que prefiere ajustar el primario con el tubo tumbado. Si los pasos anteriores se han hecho correctamente, al mirar por el chesire deberíamos ver una imagen como la siguiente:

FIGURA 6

Figura 6. Imagen observada a través del colimador chesire una vez se han realizado todos los pasos de colimación.

Los siguientes dibujos muestran un resumen muy intuitivo de la colimación con un chesire (el primero resume el ajuste del espejo secundario y el segundo dibujo resume el ajuste del espejo primario):

FIGURA 7A

FIGURA 7B

Figura 7. Resumen de los pasos de colimación

Notas finales.

En telescopios de focal corta (f/5 o menos) el espejo secundario tiene un offset que hace que la imagen del colimador, tubo del enfocador y espejo secundario no aparezcan concéntricas sino un poco desplazadas (observa la imagen de arriba). En telescopios de focal larga sí aparecen las imágenes concéntricas. Tenlo en cuenta a la hora de colimar el telescopio. No hace falta hacer coincidir la cruceta del chesire con la araña. Aunque el chesire ayuda mucho en la colimación del telescopio, sólo se puede comprobar que está correctamente colimado haciendo un test de estrella. Para ello se apunta a una estrella brillante y con un ocular que proporcione bastantes aumentos. Desenfocamos la estrella. Si el telescopio está bien colimado veremos los anillos de difracción perfectamente concéntricos. Si no es así, deberemos afinar la colimación. Durante una sesión de observación, conviene revisar la colimación y hacer los ajustes en caso necesario.

 

Artículo realizado por David Fenosa García

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